¿QUÉ PASA EN EL MATARÓ-BUS?
Las últimas estadísticas conocidas correspondientes al mes de octubre de este año indican un descenso de los viajeros de pago de un 10 por ciento en términos interanuales en relación al mismo mes del año anterior. En un año hemos perdido 417.000 viajeros de pago, pasando de 4.123.551 en octubre 2008 a los 3.706.526 de octubre 2009 . Insisto en lo de viajeros de pago porque en nuestra ciudad se benefician de la gratuidad del transporte público urbano las personas con menos recursos, las cuáles realizan un millón de viajes anuales, cifra que más o menos se mantiene inalterable a lo largo de los últimos años, independientemente de las variaciones que se producen en el servicio. Esta gratuidad tiene un coste económico para las arcas municipales de 1,3 millones de euros al año, solo por este concepto. Analicemos las posibles causas del descenso. En primer lugar hay que recordar que a principios de este año se produjo un cambio en el diseño de la red como consecuencia de la nueva concesión administrativa de explotación del servicio. Ello significó entre otras cosas un incremento de líneas, de autobuses y de cobertura del territorio y de la franja horaria nocturna. Pero el diseño no fue bien recibido por una parte importante del movimento vecinal que obligó al Ayuntamiento a realizar un ajuste de los itinerarios de determinadas líneas. Estas modificaciones de recorrido mas los cambios en los horarios que trajo consigo, generó confusión entre los usuarios que han necesitado un periodo de adaptación. Transcurrido medio año desde la última modificación se supone que dicha adaptación debería haberse producido ya, de manera que cabe pensar que en la deserción de los viajeros tienen que haber influido además otros factores. Unos son generales que afectan a todas las ciudades como es la crisis económica. Otros regionales como el elevado precio del billete, y otros locales, como las dificultades de cumplir los horarios por culpa de la gran cantidad de obras en la vía pública, o una errónea configuración de éstos, además de una política municipal tímida a la hora de darle prioridad en la calle al bus. Todo ello conduce a la práctica imposibilidad de poder cumplir los horarios prometidos por la empresa que figuran en las paradas, lo que ocasiona el descontento y la huída de los usuarios hacia otros modos de desplazamiento. Con este escenario llegaremos a la reunión del Consell Municipal de la Mobilitat que se celebrará el próximo 24 de noviembre, en el que se informará acerca del porvenir del Mataró Bus y en el que lo mas probable es que el recorte presupuestario que se viene anunciando afecte tambien a este servicio público esencial para la movilidad sostenible. La FAVM analizará las propuesta municipales y en función de ellas propondrá sus alternativas como siempre hemos hecho. Javier Sánchez del Campo
