VECINOS DE SEGUNDA
Mai 7th, 2008 per admin
Javier Sánchez del Campo, vicepresident primer de la FAVM.
A mediados del mes pasado se inauguró la sede de los Serveis Territorials d’Educació del Maresme-Vallès Oriental alojados provisionalmente en el rehabilitado Café de Mar.
Simultáneamente a la rehabilitación del histórico edificio se han reurbanizado sus alrededores mas inmediatos generando un espacio público atractivo para disfrute de los nuevos residentes que ocuparán los bloques de viviendas recientemente construidos en ese lugar.
El dia de la inauguración un grupo de vecinos del sector de baix a mar, colindante al Café de Mar, repartieron una octavilla entre los invitados al acto. En ella reivindicaban una mejora de su zona para conseguir la misma calidad urbanística que el nuevo espacio recien estrenado.
¿Qué ha pasado para que los vecinos se vean forzados a salir a la calle a pedir mejoras para su entorno? ¿Acaso no existen entidades en su territorio capaces de canalizar sus aspiraciones?
Pues haberlas haylas, pero por lo visto no cumplen la misión para la que fueron creadas. Tanto es así que estos vecinos por su cuenta han decidido constituir un embrión de asociación para defender sus intereses y poder plantear sus reivindicaciones a aquéllos que quieran oirles.
Los problemas en este sector de la ciudad comenzaron con los apagones producidos por los aguaceros del verano pasado que dejaron sin luz a toda la zona del Cargol-Maitanquis. A partir de ese momento un grupo de vecinos adquieren conciencia ciudadana e inician un proceso organizativo espontáneo. Si bien es cierto que se han celebrado algunas reuniones tanto con responsables municipales como con dirigentes vecinales para explicarles sus problemas, no es menos cierto que no han dado solución a ninguno.
Analizando el contenido de la octavilla distribuida aquél dia podemos comprobar la sensatez de sus demandas por lo realizables que son. Es decir no piden lo imposible.
Por ejemplo, solicitan la prolongación hacia la calle Sant Feliciá de la amplia acera construida delante del Café de Mar, cosa que es factible ahora que la Carretera N-II será gestionada por la Generalitat y se le podrán asignar nuevos usos urbanos.
Tambien requieren la remodelación del paso subterráneo del Cargol para conseguir la accesibilidad al Passeig Marítim de todas las personas, incluidas las de movilidad reducida. Esta propuesta beneficiaría a la ciudad en su conjunto, pues facilitaría el trazado de un itinerario peatonal de conexión natural del centro histórico con el paseo, la playa y el puerto.
Asimismo, exigen la retirada de un transformador elèctrico de dudosa legalidad ubicado en un almacén de papel con riesgo de incendio. Cuestión que debería ser asumida por el Ayuntamiento y plantearla ante la compañía eléctrica como un acto de prevalencia del poder municipal, que defiende el interés general, frente al interés privado de la poderosa compañía ENDESA.
Y por último solicitan que se arregle el problema de las inundaciones que cada vez que cae un aguacero se producen en la zona. Esta reivindicación es histórica y debería estar resuelta ya por la Compañía Aigües de Mataró como responsable del servicio de la red de alcantarillado de la ciudad y de su mantenimiento. Sin embargo ahí está, ahí está viendo pasar el tiempo y sin solventar.
Para resolver estos problemas solo falta voluntad política y ponerse manos a la obra lo antes posible. Voluntad que por lo visto no parece existir en el gobierno municipal. Por otro lado causa sorpresa el papel jugado en este asunto por el Consell del Pla Integral del Centre, que es el organismo de participación del ámbito territorial afectado. Dicho Consell debería recoger estas propuestas vecinales para darles traslado a las concejalías competentes en cada materia. Lamento tener que decir que en este caso dicho órgano participativo no ha estado a la altura de las circunstancias.
Por su parte la FAVM, que está de acuerdo con todas y cada una de estas reivindicaciones, buscará fórmulas para transmitirlas a las instancias municipales, a fín de que los residentes en la zona de baix a mar sean oidos y atendidos, y dejen de ser considerados como vecinos de segunda categoría en relación a los que vengan a vivir a los pisos del Café de Mar.